Revista Científica Umbral – Número 6

Las transformaciones educativas recientes y los cambios de la política social en Chile y América Latina. Hipótesis sobre los discursos dominantes 

 

 

 

Javier Corvalán
jcorvala@cide.cl

Estudio que conecta las actuales discusiones, propuestas y procesos de reforma educativa en América Latina y especialmente en Chile, con las transformaciones ocurridas en la política social y en el modelo de desarrollo latinoamericano en las últimas décadas. La educación es entendida aquí como un sub-sector de la política social del Estado, y a la vez, como un apoyo, insumo y consecuencia del modelo de desarrollo de los países. 

Javier Corvalán es investigador en el CIDE.  

 

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  Instituciones dentro de las organizaciones escolares. 

 

 

 

 

R.W. McMeekin,
 Marcela Latorre
mlatorre@cide.cl
 Francisca Celedón.
fceledon@cide.cl

Estudio de los procesos de gestión que tienen lugar dentro de las escuelas. Muchas investigaciones sobre la administración escolar se han centrado en factores tales como los procesos formales, la estructura organizacional y la capacitación o estilo de liderazgo de los administradores. Aunque existe un amplio reconocimiento de que la gestión tiene una importante influencia en el desempeño escolar, las investigaciones no han producido hallazgos claros respecto de cómo funciona dicha influencia o qué se podría hacer a nivel de políticas para mejorar el funcionamiento.

Robert McMeekin es investigador invitado en el CIDE. Marcela Latorre y Francisca Celedón son investigadoras del CIDE.    

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La “larga marcha” de una reforma “exitosa”: de la formulación a la implementación de políticas educativas

 

 

María Ester Mancebo

Estudio que conceptualiza la política educativa del período 1995-2000 en el Uruguay, en tanto política pública, considerar las fuerzas que actuaron como impulso y freno de la reforma e identificar algunos de los factores que permitieron su puesta en marcha en un contexto en el que la oposición estuvo presente e hizo oír su voz.

María Ester Mancebo es docente e investigadora en la Universidad de la República y en la Universidad Católica del Uruguay.

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Educación para el desarrollo humano, educación como ayuda al crecimiento

 

 

Gabriela Orduna Allegrini y Concepción Naval Durán

Estudio que propone la tesis de procurar prepapar el desarrollo, a través de la educación, en la infancia. Lo sugerente de la propuesta es que, aquí, se entiende la educación como ayuda al crecimiento y que el desarrollo para ser eficaz debe ser puesto en marcha en el ámbito más cercano a las personas: el local o comunitario.

Las autoras son docentes en el Departamento de Educación de la Universidad de Navarra, en Pamplona, España

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POR LOS CAMINOS DEL CONOCIMIENTO
Notas sobre nuevos paradigmas en gnoseología


Introducción: lo que diré y cómo.

1. Voy a hablar acerca del conocimiento, y esto tiene una consecuencia inmediata: habré de mezclar lo teórico con lo experiencial. Conocer es la actividad que nos es propia, y nos involucra por entero. De allí deriva también la dificultad de comunicación que suele experimentarse al tratar estos temas: somos tocados en la intimidad de lo que rige nuestras vidas, y suelen saltar al primer plano muchas cuestiones de orden vital.

2. Voy a comenzar por especificar mi punto de partida: hablo desde la filosofía. Esto significa que mi afán será el de buscar y mostrar relaciones, interconexiones. Una definición frecuente de filosofía, etimológicamente inexacta, la describe como “amor o gusto por la sabiduría”; si así fuera, el término sería “sofofilia”; pero es al revés: una “sofía”, esto es, una sabiduría acerca de la “filía”, lo relacional, el amor como trama que une. Así, la filosofía se constituye como una meta-disciplina cuya tarea es iluminar la trama de los universos; y para hacerlo emplea dos herramientas: el raciocinio y la metáfora, que corresponden a las dos dimensiones de la conciencia: particulada y ondulatoria. Voy a aplicar esta búsqueda de relaciones a un campo específico: el modo humano de conocer; será casi una re-flexión, esto es, un desdoblarse de mis palabras sobre sí mismas. Mi tesis es que estamos ante un cambio fundamental en lo que entendemos por conocer, y que este cambio afecta nuestra actividad por completo: los cambios que hemos venido experimentando desde la segunda mitad del siglo pasado son, en su origen, de orden gnoseológico. El método que seguiré es el de ir mostrando mis fuentes, como una manera de abrir ventanas para que ustedes puedan, si lo desean, iniciar búsquedas propias. En realidad, ésta es la primera tarea que un filósofo ha de realizar: decir desde dónde parte. Ello, por la especificidad que diferencia a la filosofía de las ciencias. Éstas son una carrera de postas: un científico le entrega su bastón a otro; ningún físico puede hoy ignorar a Einstein. En filosofía, en cambio, podemos comenzamos de cero, reconstruyendo el camino completo; pero debemos especificar cuáles son los itinerarios por los que estamos caminando y de dónde partimos.

3. En una reunión en el Ilades, hace tres años, se había invitado a Humberto Maturana y a Claudio Teitelboim a conversar acerca de las nuevas fronteras del conocimiento. En un momento, uno de los asistentes le pidió a Claudio que indicara cuáles eran los nuevos paradigmas de la física, y Claudio replicó: “¿qué es un paradigma?”; no hubo respuesta, y la cosa quedó allí. Lo de los paradigmas es algo muy usado hoy; estimo que es una expresión justa. Es un término griego: “parádeigma”, que designa algo que se muestra o que sirve para mostrar otra cosa: un ejemplo , un diseño, un plano de arquitectura; los bazares del puerto del Pireo son “tà déigmata”. Thomas Kuhn dice que las ciencias se desarrollan normalmente mientras no se encuentren con hechos que no pueden explicar; que cuando esto sucede, la búsqueda de nuevas explicaciones induce una “revolución científica”, que se caracteriza por un cambio de paradigma, por un enfoque diferente que será válido para un nuevo período de desarrollo normal de esa ciencia . Lo que está sucediendo en el campo de las teorías sobre el conocimiento es un cambio de paradigma. Se nos está asomando un Mundo Nuevo, al que accedemos si traspasamos nuestros límites cognoscitivos. Me he referido a eso en un par de escritos editado por el CIDE y por REDUC; en uno de ellos, que llamé En el Umbral de un Mundo Nuevo introduzco una bibliografía comentada, que ya está algo atrasada pero que sigue siendo válida .

4. Este cambio no se ha originado en la filosofía del conocimiento, sino que en las ciencias de la naturaleza. Como resultado, se ha venido constituyendo un campo interdisciplinario que suele ser referido de distintas maneras que obedecen a enfoques diversos: ciencias cognitivas, ciencias y tecnologías del conocimiento, ciencias de la mente. Desde mi enfoque prefiero hablar de “gnoseología”, por razones que veremos más adelante; esto me lleva a descripciones que no son completas: dejo fuera, por ejemplo, los aportes de la sociología o los de la teoría del lenguaje . Creo importante expresar estas limitaciones de lo que voy a decir. Entremos en materia.

Paradojas del conocimiento.

5. Cuando me puse a preparar esta conversación acerqué mis dos sillas a mis dos mesas . Así es: dos mesas, dos sillas, dos plumas. Mi primera mesa es un objeto de todos los días; tiene extensión; decíamos (porque el término ya está pasando de moda) que es “sustancial”, que tiene sustancia. ¿Cómo lo sé? Bueno… es cosa de sentido común: la palpo, la veo, la uso. Mi segunda mesa no es de sentido común: es mi mesa científica. Es casi toda ella espacio poblado por campos de fuerza, que han de ser descritos en la categoría “influencias” más que “cosas” (más adelante hablaremos de “campos”) El papel que coloco sobre mi mesa científica está sostenido por un sinnúmero de pequeños golpes que vienen desde abajo. La importancia práctica de esto es nula, ya que de todas maneras puedo escribir sobre ambas mesas que se resuelven en una sola: la de mi experiencia. Pero si entramos en el campo del conocer, no podemos evitar la pregunta por lo que es el mundo físico, y la respuesta nos puede llevar muy lejos.
Otro ejemplo. Consideremos un cuerpo en reposo en la tierra, cargado eléctricamente. Por el hecho de estar inmóvil, ese cuerpo genera un campo eléctrico, pero no un campo magnético. Sin embargo, para un físico colocado fuera de la tierra, ese objeto se mueve a 32 Km por segundo alrededor del sol y genera un campo magnético. ¿Cuál de estos resultados es verdadero? Si nos atenemos a la teoría de la relatividad debemos aceptarlos ambos: los campos magnéticos son relativos.
Somos decididos defensores de la vida. Sin embargo, la discusión sobre la legalización del aborto puede producir cambios en la manera de decir las fronteras de lo vivo.
Los movimientos juveniles, a partir de Woodstock y la revolución de mayo de los 60, hasta nuestra doméstica “revolución de los pingüinos” nos han abierto a otras fronteras de lo que es ser joven y de la participación juvenil en la vida social.
Si dos personas que han dejado de verse durante algunos años se vuelven a juntar, podemos suponer que el tiempo transcurrido entre ambos encuentros es el mismo para las dos personas. Pero basta remitirnos a nuestra experiencia para darnos cuenta que no es así: el tiempo de nuestra conciencia no es el mismo del reloj. Recuerdo a un querido ex-alumno que fue economista brillante, tuvo hijos en dos matrimonios, vendió cobre chileno en Nueva York, ganó regatas, y murió en el accidente de un avión que piloteaba: todo esto, en el mismo espacio de tiempo en que yo escribía unas cuantas cosas sentado en el mismo escritorio en que he preparado esta conversación.
La fisiología nos dice que nuestro cuerpo se renueva constantemente. La piel se renueva una vez al mes; el recubrimiento del estómago, cada cinco días; el hígado, cada seis semanas; el esqueleto, cada tres meses. En un año, alrededor del 98% de los átomos de nuestro cuerpo habrán sido cambiados por otros nuevos. Desde el punto de vista fisiológico, nuestro envejecimiento no va más allá de un 1% anual a partir de los 30 años. Necesitaríamos 130 años para morir de vejez; sin embargo, la cultura del envejecimiento nos lleva a otra cosa, resultado que – sin embargo – puede ser revertido : envejecemos cuando dejamos de crecer.

6. Hace algunos años, iba corriendo por los cerros del interior del Arrayán, donde tengo trazados de distinta dificultad; había decidido correr fácil y tomado un camino de abajo, por la orilla del río. Corría absorbido en mi propio ritmo, cuando de pronto me di cuenta de que ya no iba por ese camino, sino que 300 metros más arriba, al otro lado de una quebrada, por un trazado completamente distinto; iba completamente descansado. ¿Explicación? Ninguna: solo celebrar y atestiguar lo sucedido, como cuando uno tiene la ocasión de maravillarse ante la precisión de una previsión, ante una acción a distancia, o por la influencia que algunos lugares tienen sobre nosotros. Cosas tan simples como dejar los cuescos de las paltas en un vaso de agua en la cocina para que las paltas que servimos en el comedor no se pongan negras; “simpatía” llamaban a eso los antiguos cuando para sanar una herida guardaban con ungüento el cuchillo que la había producido .
Y creo que muchos de ustedes podrían referirse a pequeñas o grandes experiencias que resultan inexplicables pero que nos hacen atisbar el lado oculto de la luna. Experiencias de la vida diaria, pero que se relacionan con la enormidad del conocimiento que se nos abre como la posibilidad. 
Es que la naturaleza, como buen maestro Zen, nos ofrece sus koans, preguntas sin respuesta lógica, para empujarnos a ir más allá de la razón, hacia la totalidad del conocimiento y, por consiguiente, de nosotros mismos.

Dos líneas interpretativas.

7. En Occidente hemos desarrollado una larga historia en esto de preguntarnos sobre el conocimiento. Es una parte de esta historia la que trataré de mostrar al ir desplegando ante ustedes mis fuentes. Eso nos llevará a delinear ciertas características de lo que hemos dado en llamar un nuevo paradigma en gnoseología.

8. Nuestras descripciones del conocimiento suelen partir de la afirmación de la existencia de un mundo externo a nosotros como conocedores, y el problema consiste en justificar las representaciones que nos hacemos de él y los juicios de orden universal que sentamos en ellas. Vemos solo unos cuantos perros, y de esas pocas observaciones particulares saltamos a establecer un juicio universal: que todos los perros tienen patas. Las ciencias, para nosotros el mejor modo de conocer, establecen generalizaciones (por ejemplo, f=ma); ¿qué valor tienen esas generalizaciones? Aspiramos a la verdad, y a distinguirla del error; al bien, y a distinguirlo del mal. ¿Cuáles son los criterios válidos de distinción? Aquí cabe separar dos grandes grupos de respuestas: las que buscan las certezas y las que privilegian los procesos. Podemos ejemplarizar estas tendencias en los dos filósofos más conocidos de nuestra cultura: Platón y Aristóteles. Aristóteles se ocupó de examinar cómo nuestras representaciones correspondían a la realidad y fundó las bases del trabajo científico; la primera obra que tenemos de él son Las Categorías, apuntes de clase destinados a analizar las formas del lenguaje como expresión de lo real . Dice el conocimiento como “epistéme”, esto es, como conocimiento válido, generador de confianza y certeza (“pístis” significa “fe”, “confianza”) Su discurso filosófico parte de la observación y apunta a la descripción de los fenómenos naturales empleando la primera de las dos herramientas de la filosofía: el raciocinio. Podemos ver en él un iniciador del estudio del conocimiento como “epistemología”: decir sobre el conocimiento verdadero. Por su parte, Platón elige otro camino; para él, el conocimiento es búsqueda que continuamente revisa sus propios fundamentos; no habla de “epistéme” sino que de “gnosis”; existe conocimiento cuando nuestro entendimiento se abre al espíritu (“nous”) de las cosas: “co-gnosis”, “co-nocer”; en su decir recurre fundamentalmente a la metáfora. Esto queda claro en un bello texto de fines de su vida : 
“Hay, sin embargo, una cosa que puedo decir en lo que respecta a todos aquellos que han escrito o escribirán pretendiendo saber el objeto de mi esfuerzo – ya sea que lo hayan escuchado de mí, o de otros, o descubierto por sí mismos – y es que no les es posible, en mi humilde opinión, entender nada de eso. De mi parte, en todo caso, no hay nada escrito sobre esta materia, y no es previsible que lo haya nunca. Es algo que no se deja expresar por palabras, como otros conocimientos; solamente a través de un prolongado trato con el objeto de la búsqueda, una verdadera de vida en común, de pronto, súbitamente – como se enciende una claridad al surgir la llama – aparece en el alma y en adelante se alimenta por sí solo”.
“Cuando se han frotado unos contra otros cada uno de los factores, nombres, definiciones, imágenes y sensaciones, cuando se los ha probado en discusiones benévolas sin poner ningún énfasis en las preguntas y las respuestas, se produce de pronto, con gran dificultad, un trazo de luz, se concibe y comprende el objeto estudiado, siempre que se haya hecho todo el esfuerzo que le es posible al hombre”.
Platón da origen a una riquísima línea de búsqueda filosófica que se entronca con la gnosis y el hermetismo en boga durante la globalización helénica y que nos ha llegado hasta hoy. El conocimiento es mucho más de lo que vemos corrientemente y lo que nos puedan decir las ciencias, y se entrega a quien lo busca. La tradición hermética anidó entre estos buscadores: filósofos, alquimistas y místicos que no siempre fueron bien comprendidos, y con frecuencia perseguidos. Para poner solo un ejemplo, recordemos el caso de Giordano Bruno, en los albores de la modernidad. Sostuvo que existen múltiples universos y que somos libres de imaginarlos y darlos a luz. Fue condenado por la Inquisición . Quienes tenemos una relación histórica con la Compañía de Jesús no estamos fuera de esta brutalidad: Roberto Bellarmino firmó la sentencia que lo condenó. Bruno fue quemado en Roma el 17 de febrero de 1600, cerca de la Embajada de Francia; el embajador se quejó porque le había molestado el humo y el olor a hereje quemado (era muy fino el embajador) Bellarmino fue canonizado en 1930.

9. Está allí en juego la búsqueda de certeza, de seguridad, de conocimiento “verdadero”, de fundamento para nuestras concepciones éticas y religiosas. Para nuestras afirmaciones académicas. Es la recomendación dada al final de la Jornada del CIDE del año 2000: “acostumbrémonos a hablar siempre desde la evidencia empírica”. Respondí con un escrito en el que digo que siempre hablamos desde la evidencia empírica, ya sea ésta de primera, segunda o tercera persona; y que la evidencia empírica de tercera persona no es nada si no es asumida como de primera persona . Es la dialéctica entre el saber y el conocer. El saber otorga certidumbre y paraliza la búsqueda: “ya lo sé”. El conocer pasa por cuestionar continuamente las bases de lo que afirmamos; acepta e incluye la incertidumbre que genera una nueva búsqueda.

Los diagnósticos.

10. Un lúcido examen del proceso dialéctico entre estos dos enfoques del conocimiento lo encontramos en el filósofo de las ciencias Morris Berman cuando pasa en revista lo que él llama “el desencantamiento del mundo” y propone su “reencantamiento” . El desencantamiento se produce cuando separamos hecho y valor; ha sido un subproducto de la instalación del espíritu científico como ideal de la modernidad. Al reencantamiento llegamos al restituir esa unidad, y nos propone una “metafísica del futuro” a partir de las ideas de Gregory Bateson sobre una “ecología de la mente” .

11. Muy significativamente, ha sido desde las ciencias físicas mismas desde donde ha nacido una restitución de la naturaleza relativa del conocimiento. La teoría de la relatividad nos ha enseñado que cada afirmación sobre la naturaleza del mundo físico debe ir acompañada de una determinación de su campo de validez en relación con el observador; luego, la física cuántica nos mostró que las leyes de la física clásica entregan resultados diferentes cuando se pasa a altas velocidades. Existe desde comienzos de la segunda mitad del siglo pasado una interesante reflexión acerca de estos cambios de dimensiones en el seno mismo de las ciencias de la naturaleza, y del acercamiento que se produce entre estos resultados y las afirmaciones de otras formas de conocimiento humano, por ejemplo, las del misticismo oriental. Un trabajo pionero en esta línea ha sido realizado por el físico atómico Fritjof Capra. Su libro El Tao de la física cumplió ya 25 años, aniversario que fue saludado editorialmente; desde la revista electrónica Umbral 2000 de REDUC nos unimos a esa celebración con dos reseñas . Desde el campo de la sicología, Stanislav Grof nos ha ofrecido una colección de trabajos que establece comparaciones semejantes .

Las propuestas.

12. Estamos, nos dice Capra, en un punto de cambio, de inflexión, y cita el comentario de Wilhelm al epigrama 24, Fu (“El Retorno”), del I Ching . Recordemos lo del cambio de paradigma. No solamente tenemos diagnósticos, sino que también propuestas. En lo que sigue vamos a recoger algunas de ellas dentro del campo propio de la gnoseología. Como dije al comenzar, mi intención es abrir ventanas; el pasar por una u otra es cosa de cada uno: cualquiera de ellas permite entrar en un Mundo Nuevo, si logramos traspasar nuestros límites. Presentaré dos tipos de propuestas: las que se originan en trabajos científicos, y las que nacen en las fronteras del misticismo o de la tradición hermética o gnóstica.

Propuestas desde las ciencias.

13. Mencionaré un conjunto de propuestas de autores que se mueven en el campo de la física: Ervin Laszlo y Fritjof Capra; la química: Ilya Prigogine; la sicología: Ken Wilber y Mihaly Csikszentmihalyi ; la biología: Humberto Maturana y Francisco Varela; y la ingeniería: Robert Jahn. 

Desde la física.

14. Laszlo y Capra nos dicen que los desarrollos actuales de las ciencias dejan atrás los últimos remanentes de una visión mecanicista de la vida, la mente y el universo. El espacio y el tiempo se encuentran unidos como el trasfondo dinámico del universo observable; la materia ha ido perdiendo su lugar clave como componente fundamental de la realidad, desvaneciéndose tras la energía; los campos continuos están reemplazando a las partículas discretas como los elementos básicos de un cosmos bañado en energía. El destino final del mundo ya no es visto como un evento en una nada gris, tibia, inerte y eternamente incambiante, sino que puede ser un autorrenovarse cíclico en un megauniverso de autocreación, autoenergización y autoorganización. Detrás de las complejas fórmulas científicas se esconde una revolución holística e integrativa que une a físicos, cosmólogos, biólogos, ecologistas y cibernéticos en el descubrimiento de una consistencia única en la naturaleza a través de las leyes básicas de la evolución y la autoorganización. Es un cambio en las concepciones científicas desde un mundo inanimado a un universo vivo e interconectado en cuya interpretación las visiones parcializadas han sido reemplazadas por pautas, estructuras y procesos. 

Desde la química.

15. A Prigogine debemos conceptos de gran poder explicativo dentro de esa visión holística. Nos muestra un universo constituido por sistemas fuera de equilibrio, en continua autoorganización, con estructuras espaciotemporales disipativas en las que las trayectorias individuales tienden a diferenciarse exponencialmente, de modo que solo pueden ser descritas estadísticamente en términos de posibilidades. La autoorganización es entendida como una opción entre soluciones que aparecen en un punto de bifurcación. En esta concepción, el tiempo no es reversible y su flecha deja de ser la medida de la entropía. La muerte no es un destino fatal sino que un cambio de dimensión.

Desde la sicología.

16. Wilber nos ofrece, por así decirlo, un mapa del curso de la evolución, como despliegue del Espíritu, que se acerca mucho a la visión de Teilhard de Chardin en un camino que desde la materia llega a la vida y a la mente, donde el Espíritu se torna consciente de sí mismo. En cada una de las fases de esta evolución existen patrones recurrentes que nos dan la posibilidad de mirar la situación del mundo y nuestra ubicación en un universo de sexo, alma y espíritu; y sobre las direcciones que podemos tomar si deseamos estar en la construcción de una transformación global.

17. También desde la sicología, pero en una óptica más específica, Mihaly Csikszentmihalyi hace un documentado estudio sobre los estados de flujo, aquellos en que la conciencia se ejerce libre, tranquila e intensamente en un estado de plenitud y felicidad. He comentado este trabajo en un escrito ya editado y me remito a él . Indico allí que esos estados de flujo pueden ser inducidos y que en ellos encontramos la condición necesaria de cualquier aprendizaje y trabajo bien hecho. Su obtención pasa por combinar exigencia con habilidad, y es éste un objetivo que todo ambiente de aprendizaje debiera lograr.
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Desde la biología.

18. Desde la biología, los aportes de Humberto Maturana y de Francisco Varela han sido mundialmente reconocidos en la que se ha dado en llamar la “teoría de Santiago” . Los seres vivos, nos dicen esos neurobiólogos, somos autopoiéticos: estamos haciéndonos a nosotros mismos continuamente en nuestro mutuo acoplamiento estructural. Nuestros sistemas nerviosos reaccionan con clausura operacional en esos acoplamientos, los que tienen por finalidad producir el conocimiento que nos permita actuar efectivamente. Tal conocimiento no es, por consiguiente, representación de un mundo externo, sino que enacción: lo que llamamos realidad es inseparable del acto mismo por el cual la conocemos. Los lenguajes son herramientas de construcción de realidades, y nuestras conversaciones van armando campos culturales. Así, el conocer no es una simple representación de un mundo externo que manejamos a medias, pero tampoco concepción solipsista: enactuamos la realidad en el lenguaje. Una cultura es, así, una red de conversaciones y cambia cuando cambian las conversaciones que la constituyen.

Desde la ingeniería.

19. Desde el campo de la ingeniería y la computación, Robert Jahn nos cuenta de su proyecto en la Universidad de Princeton en el que ha logrado comprobar la influencia de la mente del operador en los resultados de operaciones computacionales aleatorias . Su aporte viene introducido por un válido análisis de lo que ha sido desde antiguo la búsqueda de comprobar científicamente esta influencia mente-materia; termina con la propuesta de una “Teoría cuántica de la conciencia” dentro de la cual propone los siguientes principios descriptivos:
– Complementariedad: La conciencia posee características particuladas y de onda, de donde se sigue una selección de pares de perspectivas conjugadas: raciocinio/metáfora, hacer/ser, observación/participación, objetivo/subjetivo, función/estructura. No son pares de opuestos ni mutuamente contradictorios; son alternativas de estados de conciencia que se complementan uno al otro.
– Incertidumbre: La especificación simultánea de pares complementarios de propiedades de la conciencia está mutuamente constreñida: la identificación precisa de una obscurece inevitablemente la otra. La optimización de la creatividad, la habilidad analítica, el logro artístico, o la influencia anómala requiere un trato juicioso de los complementos implicados en una tarea: análisis estadístico meticuloso o experiencia estética e inspiracional o trascendente. Pero no es posible una maximización simultánea de ambos componentes. Al hacer imposible esta precisión bilateral, la regla de incertidumbre define los márgenes de la realidad.

Indistinguibilidad: Compartir u oscurecer la identidad personal en interacciones con personas, artefactos u otras porciones relevantes del entorno puede llevar a un comportamiento de sistema resonante suficientemente diferente de las expectativas individuales como para ser considerado “anómalo”. Sin embargo, este comportamiento es perfectamente normal para un sistema entrelazado; solo es anómalo en relación con una combinación lineal de comportamientos normales de los componentes por separado.
– Exclusión: Los más fuertes lazos de conciencia son aquéllos en que los roles receptivos y asertivos son cumplidos por los participantes en un dar y recibir dinámico. Si ambos participantes persiguen el mismo rol, puede nacer un contra-lazo o aversión. En ambos casos pueden aparecer efectos anómalos, pero de diferente carácter.
– Correspondencia: Los aspectos ondulatorios de la conciencia, y todas las anomalías que se le asocian, aparecen solamente cuando sus longitudes de onda, definidas por la tasa de datos procesados, son comparables con o más largas que las dimensiones del medio. Cuando son menores, el comportamiento y la experiencia revierten a forma particulada. De esta manera, la preponderancia de efectos anómalos potenciales es suprimida por el tráfico común analítico de la mente.

Propuestas de tradición hermética.

20. La inspiración en visiones generadas en la tradición hermética, la gnosis o el misticismo ha estado siempre presente en los trabajos de muchos filósofos y hombres de ciencia, como lo muestra una abundante bibliografía al respecto . Isaac Newton era alquimista. Arthur Eddington terminó su curso “La naturaleza del mundo físico” que dio en la Universidad de Edimburgo en 1937 con el tema de ciencia y misticismo. Niels Bohr era estudioso del taoísmo. Carl Gustav Jung empleaba con frecuencia la astrología y dedicó tiempo al estudio de la alquimia . Un grupo de científicos encabezado por Francisco Varela se ha venido reuniendo periódicamente con el Dalai Lama y especialistas budistas para analizar confluencias en las ciencias de la mente . En lo que sigue voy a describir dos orientaciones en esta línea de propuestas: la de Carlos Castaneda y las de las diferentes formas del yoga. Se trata de formas de conocimiento experienciales, por lo que las referencias bibliográficas tienen solo un valor introductorio.

Las Enseñanzas de don Juan.

21. La serie de libros del antropólogo Carlos Castaneda sobre las “enseñanzas de don Juan” han constituido desde fines de los años 60 una verdadera revelación . Su influencia ha sido enorme en muy distintos ambientes con diversas lecturas. He editado un estudio que ofrece una introducción a la forma de conocimiento que nos propone Castaneda y que puede ser de utilidad para quien desee ir por ese camino. El centro de la propuesta está en la afirmación de que la realidad es una descripción, y que – por consiguiente – el mundo en que vivimos (cualquiera que éste sea) está sostenido por las descripciones que hemos aprendido desde que nacemos. Para conocer, esto es, para “ver” en vez de “mirar”, hemos de ir más allá de estas descripciones, “parando el mundo”. Podemos parar el mundo si acabamos con nuestra importancia personal que se construye sobre las certezas dadas por nuestras arraigadas descripciones. El mundo que aparece entonces, más allá de los límites que nos impone lo aprendido, es un mundo nuevo, en que la otredad cobra validez por encima de lo ordinario. Para acabar con nuestra importancia personal hemos de buscar nuestro “sitio” y hacer nuestro “camino con corazón”, el único que nos da fuerza y alegría y que nos permite llegar a la totalidad de nosotros mismos. 

El yoga.

22. Finalmente, las propuestas que se originan en el yoga . Es éste un término amplísimo, y deseo mantener esa amplitud para designar en conjunto tanto el yoga clásico como sus múltiples derivaciones hacia el budismo, el taoísmo y el zen, para mencionar solo tres ramas de mayor envergadura. La propuesta básica es la de un camino de disciplina del cuerpo y de la mente que busca lograr un silencio total en el que se hacen audibles las voces mayores y a la vez más sutiles del conocimiento. Existen bibliotecas enteras sobre estos temas, de calidad muy variada; voy a mencionar solo dos obras que me parecen aptas para delimitar los ricos contornos de esas propuestas .

23. La tesis doctoral de Mircea Eliade en la Universidad de Budapest, realizada durante una larga estadía de estudios en la India, es una buena introducción para el yoga clásico . Describe con abundancia de referencias el horizonte filosófico del yoga de Patanjali, las circunstancias de su práctica, y los recursos soteriológicos que ofrece.

24. Los trabajos de William Johnston en la Universidad Sofía de Tokio entregan una visión de la espiritualidad budista zen . Son obras inscritas en una corriente de teología mística y apuntan, como otros libros sobre yoga, a iluminar una práctica sin la cual lo que se diga carece de sentido .

Los elementos de una nueva gnoseología.

25. Llegados al final de esta conversación desearía ofrecer un resumen de lo dicho, rescatando cinco elementos claves de una propuesta gnoseológica en la línea del cambio de paradigma al que nos hemos referido al comenzar.

26. El primer elemento es la afirmación de que nos hacemos en el conocimiento. Conocer es, así, un proceso que acompaña toda nuestra ontogenia y va mucho más allá del conocimiento ordinario y científico. Para abarcar la totalidad de nuestro horizonte cognoscitivo y llegar así a la totalidad de nosotros mismos tenemos a nuestra disposición múltiples caminos; los propuestos por la tradición hermética son una buena alternativa. 

27. El segundo elemento es el fin de la certeza. Hoy, la gnoseología ha dejado atrás a la epistemología. Es un cambio lento, gradual, en el que mucho de lo antiguo todavía queda; pero la orientación es clara: conocer significa cuestionar continuamente los puntos de partida, los análisis, las descripciones. El conocimiento se produce no solamente en el trabajo metódico de las ciencias, sino que también, y mayormente dada la amplitud de lo que escapa a los marcos científicos, en el silencio de la visión y la intuición. El conocimiento acompaña la autoorganización de un mundo dinámico, y ha de participar de esa dinámica. Esta opción más allá de la certeza requiere colocar entre paréntesis tanto la objetividad como la subjetividad. No se trata de que exista una realidad externa o no; tampoco se trata de que exista pero sea percibida de modos distintos por los sujetos. Es un cambio radical el operado: ni el atenerse a lo objetivo ni el abrir un espacio para la subjetividad logran dar cuenta de la inmensidad de un universo inseparable de nosotros mismos y del proceso por el cual lo enactuamos.

28. El tercer elemento es la instalación de las visiones holísticas. El universo entero es un sistema interconectado del cual formamos parte y que se refleja, todo él, en cada uno de los elementos que lo componen.

29. El cuarto elemento es la afirmación de que este universo es una red, esto es, una trama de nodos autopoiéticos cuya energía se constituye por la suma de las energías dinámicas de los nodos, más la energía potencial de sus interacciones.

30. El quinto elemento dice que los distintos plexos de esta red se constituyen como campos culturales que se originan en las resonancias producidas por redes de conversaciones. Estas redes de conversaciones son dinámicas, como lo son todos los elementos del sistema, y los cambios que se produzcan en ellas generan cambios culturales.

Consecuencias para la educación 

31. Termino diciendo que estos cinco elementos de lo que yo llamaría una “nueva gnoseología” tienen consecuencias importantes para entender las situaciones educativas. 
Educar es el arte de hacernos en el conocimiento, esto es, el de ir elicitando acciones efectivas en todos los horizontes de nuestros múltiples acoplamientos estructurales. La educación tiene un fin en sí, es tarea ontogénica. Toda situación educativa (familia, escuela, comunidades) se produce en un campo cultural, esto es, está condicionada por las resonancias que provienen de las conversaciones que determinan las diferentes culturas que confluyen en la situación dada y, consecuentemente, por las conductas culturales. Tratar de modificar la situación educacional sin intervenir un determinado campo cultural en su totalidad es tarea ineficiente, como lo han demostrado los intentos de reformas de la educación. Pero es posible introducir modificaciones en el campo cultural interviniendo las conversaciones que lo determinan. Los mecanismos de busca de certeza – evaluaciones, disciplina, fijación de objetivos, mediciones – son perjudiciales a la vez que inútiles, ya que tienden a rigidizar la autopoiesis de los nodos de esa red de relaciones y no pasan de ser defensas de quienes son incapaces de manejarse en estructuras disipativas. La dinámica misma de las relaciones entre esos nodos es la que debe generar contenidos para la tarea educativa; el profesor no enseña, sino que ayuda a aprender, y aprendizaje es autopoiesis. La calidad de la educación se encuentra diferenciada por los campos culturales. Para que haya aprendizajes se requiere generar estados de flujo, los que pueden ser inducidos por prácticas de diverso tipo, entre las que tienen un aporte importante las originadas en las disciplinas del cuerpo y de la mente; las presiones solo generan ansiedad. Todo aprendizaje es de naturaleza holística: la totalidad del que aprende se relaciona con la totalidad del conocimiento potencial, y se produce, por consiguiente, en ambientes de red.

Para terminar.

32. Deseo acabar esta conversación insistiendo en que “el conocimiento no es un objeto que se pueda intercambiar como un bien mueble sino un momento de epifanía que se debe atesorar” . Es lo que dice Teilhard de Chardin en el siguiente texto de El fenómeno humano :

“Ver. Se podría decir que toda la vida consiste en esto – si no como finalidad, por lo menos esencialmente -. Ser más es unirse más y más. Sin embargo, lo comprobamos más aún: la unidad no se engrandece más sustentada por un acrecentamiento de conciencia; es decir, de visión… No hay necesidad de ser hombre para percibir los objetos y las fuerzas dispuestas circularmente alrededor de uno mismo. Todos los animales lo hacen tanto como lo hagamos nosotros. Pero es peculiar del Hombre ocupar en la Naturaleza una posición tal, que esa convergencia de líneas resulta ser no sólo visual, sino estructural… Para descubrirse a sí mismo hasta el fin, el Hombre tenía necesidad de ‘sentidos’ cuya gradual adquisición, según diremos, llena y marca los hitos de la historia misma de las luchas del Espíritu.

  • Sentido de la inmensidad espacial, tanto en lo grande como en lo pequeño, que desarticule y espacie, en el interior de una esfera de radio indefinido, los círculos de objetos que se comprimen a nuestro alrededor.

  • Sentido de la profundidad, que relegue de una manera laboriosa, a lo largo de series ilimitadas, sobre unas distancias temporalmente desmesuradas, los acontecimientos que una especie de gravedad tiende de manera continua a comprimir para nosotros en una fina hoja de Pasado.

  • Sentido del número, que descubra y aprecie sin pestañear la multitud enloquecedora de elementos materiales o vivientes que se hallan comprometidos en la más mínima de las transformaciones del Universo.

  • Sentido de la proporción, que establezca en lo posible la diferencia de escala física que separa, tanto en dimensiones como en ritmo, el átomo de la nebulosa, lo ínfimo de lo inmenso.

  • Sentido de la cualidad o de la novedad, que pueda llegar, sin romper la unidad física del Mundo, a distinguir en la Naturaleza unos estadios absolutos de perfección y de crecimiento.

  • Sentido del movimiento, capaz de percibir los irresistibles desarrollos ocultos en las mayores latitudes – la agitación extrema disimulada bajo un velo de reposo -, lo completamente novedoso deslizándose hacia el centro mismo de la repetición monótona de las mismas cosas.

Sentido de lo orgánico, finalmente, que descubra las interrelaciones físicas y la unidad estructural bajo la superficial juxtaposición de las sucesiones y de las colectividades.

A falta de estas cualidades en su escrutar, el Hombre continuará siendo indefinidamente para nosotros, hágase lo que se haga para que podamos ver, lo que aún resulta ser para algunas inteligencias: un objeto errático dentro de un Mundo dislocado. Que se desvanezca, por el contrario, en nuestra óptica la triple ilusión de la pequeñez, de la pluralidad y de la inmovilidad, y el Hombre vendrá a adquirir la situación central que habíamos anunciado: cima momentánea de una Antropogénesis que corona a su vez una Cosmogénesis.
El hombre no sería capaz de verse a sí mismo de manera completa fuera de la Humanidad, ni la Humanidad fuera de la Vida, ni la Vida fuera del Universo”. 

Gracias por escucharme.

 


Vocabulario

Acoplamiento estructural: Proceso o cambios de estado caracterizados por la compatibilidad o conmensurabilidad entre la estructura del medio y de la unidad. Medio y unidad actúan como fuentes mutuas de perturbaciones.

Autopoiesis: Carácter distintivo de los seres vivos en cuanto a que su organización es tal que su único producto es sí mismos, sin separación entre productor y producto.

Campo: Espacio relacional en el que se producen las conversaciones. Se trata de un término tomado de la física, donde designa una realidad diferente y complementaria de la materia; Einstein: “no son las cargas ni las partículas sino el campo existente entre ellas lo esencial en la descripción de los fenómenos físicos” .

Campo cultural: Espacio relacional en el que se producen las conversaciones que constituyen una determinada cultura.

Clausura operacional: Modo de actuar del sistema nervioso como una red cerrada de cambios de relaciones de actividad entre sus componentes. Esto hace que su operar no caiga en ninguno de los dos extremos: ni solipsista ni representacionista.

Comunicación: Coordinación conductual que observamos como resultado de las conductas que se dan en un acoplamiento estructural social.
Conducta cultural: Estabilidad transgeneracional de configuraciones conductuales adquiridas ontogénicamente en la dinámica comunicativa de un medio social.

Conocimiento: Conducta efectiva en un contexto señalado.

Cultura: Red de conversaciones dentro de un grupo humano.

Enacción: Proceso de hacer emerger un mundo en los acoplamientos estructurales.

Epistemología: Decir el saber.

Estructura: Componentes y relaciones que constituyen una unidad particular realizando su organización.

Estructura disipativa: Organización estructural en que las trayectorias individuales tienden a diferenciarse exponencialmente.

Filosofía: Del griego “sofía”: sabiduría; y “filía”: relación. Sabiduría de lo relacional.

Gnoseología: Decir el conocer.

Gnosis: Del griego “nous”: espíritu. Conocimiento.

Holística (o): Del griego “hólos”: entero, total, completo. Adjetivo que expresa el hecho de que un nodo de una red repite en sí mismo la totalidad de la red .

Ontogenia: Del griego “on”: ser, y “génos”: nacimiento, origen. Proceso de hacernos a nosotros mismos.

Paradigma: Del griego “parádeigma”: plano de arquitecto. Término introducido por Kuhn: “A paradigm es what the members of a scientific community share, and, conversely, a scientific community consists of men who share a paradigm” (Thomas Kuhn. The structure of scientific revolutions. Chicago, The University of Chicago Press, 1996, p. 176).

Red: Malla de nodos autopoiéticos.

Resonancia: Réplicas energéticas que se producen en los nodos de una red como consecuencia de las vibraciones de otros nodos. Toda la red resuena.

 

 

 

 

 

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